Ubicación
Proyecto
Estado
m²
Año
El encargo llegó con un propósito claro: dar vida al espacio antes de su futura reforma, hacerlo habitable, confortable y coherente con su entorno. Una intervención de decoración donde el objetivo no era transformar, sino escuchar la casa, entender sus ritmos, su luz y su escala, y vestirla con piezas que acompañaran su arquitectura sin imponerse a ella.
La cocina, aunque no se reformó, se revitalizó con piezas especiales de mobiliario, como una vitrina de madera rústica en verde decapé y una mesa redonda de microcemento, aportando frescura y equilibrio entre lo existente y lo nuevo.
En el comedor, la gran mesa de iroko de más de tres metros se convierte en el corazón de la vivienda: un punto de encuentro que invita a compartir. A su alrededor, sillas de teca con asientos tejidos a mano y tres lámparas de tela bogolan africana aportan alma, imperfección y tradición.
El salón se articula alrededor de un sofá modular, cómodo y escultural, que define el espacio con naturalidad. Aquí, la luz entra a raudales, rebotando en las paredes encaladas y en los tonos neutros de los tejidos, generando una sensación de calma y paz.
Las cortinas de lino, aún en proceso de instalación, cerrarán el conjunto con suavidad, filtrando la luz ibicenca. Un gesto final que completará el relato de esta vivienda.
Un proyecto que habla de respeto por la arquitectura existente y de una forma de habitar más pausada y consciente.
ALIOLI DESIGN